Llamadas 2008

. febrero 10, 2008

De regreso a casa, llueve a cántaros, sin embargo no es la primera vez que ocurre en esta noche, aunque las anteriores lluvias nos encontraron por el Barrio Sur, por la calle Isla de Flores que se transformó en peatonal a primeras horas de la tarde.

Segunda noche de las Llamadas, segunda oportunidad para sentir el redoblar de los tambores en el pecho, bailar, aplaudir y sentirse lejos de una Montevideo nublada, con anuncio de lluvia desde temprano.

Hay varios factores que se pueden mencionar que hacen destacar esta fiesta: su historia, sus personajes, la organización, la preparación de meses que se necesita para una actuación de algo mas de una hora pero los principales; el calor y el color que le dan protagonistas y público al espectáculo.

Este comienza temprano, 21:00 horas con el pasaje de las Reinas de las Llamadas y del Carnaval e inmediatamente el espectáculo de sonido y color arranca, tanto el que cada una de las comparsas regala como el que el público genera espontáneamente como forma de pláceme.

Las Llamadas evocan el encuentro de los negros esclavos de la colonia con la libertad del Candombe, que se convirtió en un aporte fundamental de la cultura afro a la música y cultura uruguaya, festejos que se realizaban en forma clandestina, contemporáneamente es emitido en directo por Televisión a todo el país y presenciada por miles de personas en vivo siendo esta una experiencia inefable por el condimento que la alegría, el entusiasmo y la complicidad que el público tiene con los participantes del desfile, por el sonar de los tambores, con el repiqueteo que se hace carne, por las acrobacias de los escobilleros, el aliento a los porta estandartes para continuar moviendo una bandera de proporciones enormes, hoy aumentada por el peso del agua, por los piropos ( y otras cosas que quieren parecérsele) a las bailarinas y vedettes….

Todo esto, un aguacero primario no impidió que continuara y la fiesta siguió igual e incluso fue un catalizador para que aumentara en intensidad pero cuando por segunda vez arreció la lluvia, jurado y publico se retiraron dejando en el aire el sonido de la cuerda de tambores de una empapada y obstinada comparsa que hizo demasiados kilómetros para ser amedrentada por un chaparrón e hizo que los espectadores les fueran fieles, coreando y siguiéndola por las calles charoladas por la lluvia cerrando así la procesión.

Llueve, los que fuimos volvemos mojados a nuestros hogares, se hablará mucho después del jurado, de los premios, etc, etc, pero eso pasará y lo que quedará es el calor, el color y el sentimiento de alegría por estar vivo y poder disfrutarlo.
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