Punta del Este en Marzo y con Bob Dylan

. abril 25, 2008

Jueves de la Semana de Turismo (22/03/08), toca Bob Dylan en el Hotel Conrad de Punta del Este y aprovechamos, aunque no tengamos entradas y ya se hayan agotado, que unos compañeros de trabajo van a verlo para sumarnos al viaje y hacer valer el día, visitando nuestro principal balneario (quien esto escribe no es fanático de Dylan y las entradas se agotaron a las pocas horas de ser emitidas y la falta de fanatismo hizo que nos quedaramos sin ellas)

Llegamos a media mañana y empezamos a recorrer la rambla de Punta del Este (rambla Gral. Artigas) en un día realmente hermoso, empezando por la Parada 1 de la Brava, donde se encuentra el emblemático “Monumento a la Mano” donde empezamos con la sesión de fotos desde temprano y continuamos recorriendo lo que se llama la península, o sea, camino a la Playa Mansa y pasamos, a paso muy tranquilo, a caminar por la playa del Emir, la playa de los Ingleses, cambiando a nuestra derecha el paisaje de edificios por el de casas con buenos jardines, mientras a nuestra izquierda el espectáculo de las aguas azules no cambiaba, solamente por el vuelo de alguna golondrina.

No es esta zona de playas, con una costa más bien rocosa, y eso hace que la vista al mar sea más pura, limpia, mientras la rambla es cruzada por caminantes y/o corredores de distintas nacionalidades que aprovechan el día para hacer deportes o simplemente conversar con el ocasional acompañante y desconectarse del resto del mundo, la sensación de que estamos lejos de la rutina, de los problemas, es muy grande, a pesar de que nuestro hogar está a poco mas de 100 Km.

En lugar de seguir por la rambla, y llegar a la punta mas Austral, subimos por Calle 5, para ver El Faro, sacar algunas fotos en el cruce de la calles 12 y 7, esquina que tiene la particularidad de que desde los cuatros puntos cardinales se ve agua, a pesar de que no estemos en una isla, lugar que puede hacer perder la orientación del desprevenido y no saber para donde seguir, pero bueno, no era nuestro caso en esta oportunidad y nos dirigimos al puerto, a ver las embarcaciones de los visitantes que acertaban en estar atracados por este lugar del mundo, sitio donde el acento que menos se escucha es el locatario y donde el portugués y el acento porteño (Buenos Aires) predominan y se ven matrículas de distintas partes del MERCOSUR .

No es para nada extraño, donde las embarcaciones menores atracan, encontrar lobos marinos yaciendo sobre el puerto y en esta ocasión dos ejemplares hacían el deleite de los allí presentes y el susto de alguna niña que se acercaba y era recibido con el ¿gruñido? del macho, recordándonos que son los habitantes originales de estas tierras y hoy se encuentran “alojados” en la isla que lleva su nombre (Isla de Lobos) a unos pocos kilómetros de la costa, 8 si la memoria no me falla (los lugareños y “entendidos” del tema, aseguran que los ejemplares que podemos ver son lobos viejos que ya no pueden conseguir fácilmente su comida y acostumbrados a los seres humanos, procuran el alimento que se le da en la costa).

Bueno, ya a esta hora, el hambre se hacía sentir, así que a las 3 de la tarde, nos fuimos a “almorzar” unas pizzas acompañado con un buen vino con frutillas, en un local ubicado en la calle principal de Punta del Este, Gorlero, mientras a una cuadra de distancia se encuentra la plaza mayor, sin sospechas aún del movimiento que ocurrirá en algunas horas mas, sobre la noche, cuando se instale la feria de artesanos al igual que todas las noches de la temporada y se llene de oportunos visitantes, música y bullicio.

El resto de la tarde se puede resumir simplemente en buenas charlas con amigos, una obligatoria ronda de mate y observar el atardecer desde la rambla de los ingleses (en el verano, en nuestro país se adelanta la hora, por lo que se “atrasa” el atardecer, que se produce entre las 20:30-21.00hs), para ir, lentamente dirigiéndonos al Hotel donde se desarrollaría el recital de Dylan

Llegados al lugar, mis amigos entraron y en realidad, conociendo el estacionamiento del Hotel y sus alrededores, sabía que de afuera se podría escuchar perfectamente, así que me trasladé a Bvar. Artigas (paralela a la rambla) y esperé tranquilamente. El tiempo me daría la razón, ya que la música llegaría con fuerza a nuestros oídos. Afuera habría casi doscientas personas, concentradas en la figura que a 100 metros dirigía el show y suponíamos sería Dylan, aunque luego, cuando me prestaron uno de los muchos prismáticos que había en la vuelta, pude comprobar este presentimiento.

Grupo heterogéneo formábamos, padres con hijos que buscaban las letras de Dylan en el celular, alguno mateando, alguno empuñando una cerveza, algún argentino (los brasileños estaban todos dentro del estacionamiento), un norteamericano que venía desde Oregon (que tenía un cartel en español que decía: “¿Tiene marihuana?” y del otro lado “¿Tiene entradas?”) y que me permitió practicar mi olvidado ingles. Desde los balcones de los edificios adyacentes también disfrutaban de Dylan, incluso si mal no observé, con telescopios.

Si bien al principio la cosa parecía que iba a darle la razón a unos de mis amigos que afirmaba que los años iban a hacerse notar en la voz de Dylan, después del cuarto, quinto tema y como un viejo motor, la garganta se calentó y brilló en la noche de Punta del Este, así como la luna casi llena que también miraba desde arriba y que nos alumbró a los doscientos de afuera, a los mas de 4.000 de adentro y también a los cuatro que marchábamos a descansar, luego del recital, acompañados por “Like a Rolling Stone” que era silbada por Luis.

Nos esperaba el descanso reparador y una jornada de visita a José Ignacio y La Barra, pero eso, ya es otra historia, para una próxima entrada.

FOTOS

Punta del Este 2008


Mapa

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